domingo, 17 de diciembre de 2017

Salida pelágica en Mar del Plata (diciembre 2017)

El domingo 10 de diciembre me embarqué nuevamente para observar aves pelágicas en el puerto de Mar del Plata. Fuimos 11 observadores más Claudio Rodríguez y sus tres hijos que fueron los organizadores de la salida, todos con amplio conocimiento en este tipo de eventos.
El día se presentó parcialmente nublado, con una temperatura algo fresca, con condiciones de oleaje y viento calmos. Salí temprano desde el departamento donde me estaba hospedando y antes de las 6 A.M. llegué al puerto para observar a los lobos marinos y principalmente las palomas antárticas que suelen merodear a los lobos en busca de restos de piel, materia fecal y otros detritos de los que se alimentan.
Paloma antártica (Chionis alba)

Lobo marino de un pelo (Otaria flavescens)


Luego de obtener algunas fotos detrás del alambrado que separa la estrechísima playa donde descansan los otáridos y las calle del espigón me fui hacia la zona del puerto donde estaba amarrado el yate Fortuna en el cuál debíamos partir mar adentro. Al llegar ya estaban casi todos los observadores de aves y para mi sorpresa en las calles internas del puerto y en las puertas de algunas oficinas de empresas portuarias descansaban varios lobos marinos como si fuera algo normal para ellos, me causó mucha gracia verlos en ese lugar.






Una vez embarcados partimos mar adentro y al comienzo de esta Claudio da una charla que todos escuchamos atentamente de como será la salida, que especies intentaremos ver, sus comportamientos, status de conservación y como estima las condiciones del viaje de acuerdo al tiempo que se irá presentando. Mientras nos vamos alejando del puerto observamos a la distancia la ciudad de Mar del Plata.

Foto: Clauido Rodríguez

Foto: Clauido Rodríguez





A menos de una hora de zarpar se despejó completamente aunque nunca hizo calor, había que estar con un ligero abrigo. Las primeras aves comenzaron a verse, entre las primeras los petreles gigantes y los gaviotines. Una hora más tarde y después de unos kilómetros de navegación vimos varios barcos pesqueros operando no muy lejos de la costa y nos fuimos acercando ya que había mucha actividad de aves. allí vimos petreles barba blanca, albatros ceja negra, albatros pico fino, pardela boreal, pardela cabeza oscura,  salteador chico, algún petrel gigante común y gaviota cocinera. Se había alimentad obstante ya que no prestaban demasiada atención a la carnada que les arrojábamos por la borda.
Salteador chico (Stercorarius parasiticus)

Gaviotín golondrina (Sterna hirundo)


Petrel barba blanca (Procellaria aequinoctialis)

Albatros ceja negra (Thalassarche melanophrys)



Albatros pico fino (Thalassarche chlororhynchos)

Pardela cabeza negra ( Ardenna gravis)
Fuimos adentrándonos más mar adentro pero no vimos tantas aves ya que el viento era poco y no se veían aves planeando hasta que finalmente vimos una bandada mixta posada en el agua y cuando nos aproximamos se arrojó carnada para atraerlas y allí si vinieron algunas aves que se disputaban el alimento.




Salteador chico (Stercorarius parasiticus)

Salteador chico (Stercorarius parasiticus)

Barcos pesqueros y de fondo la ciudad de Miramar



Salteadores chicos intentando robar el alimento a un gaviotín

Pardela cabeza negra

Gaviota cocinera (Larus dominicus)

Petrel gigante común (Macronectes giganteus)
Claudio nos había comentado ni bien zarpamos que las condiciones iban a presentarse más ventosas a mediodía, con mayor oleaje, cosa que se fue cumpliendo y además complicando un poco la observación, por lo que a las 13 emprendimos el regreso, desembarcando a las 14:30 horas, pero antes de descender pasamos por la lobería para ver las aves y a los lobos marinos que según contaba este año eran bastante más numerosos y no tenían mucho lugar en la playa, por eso iban a distintos sectores del puerto a descansar.
Luego de finalizada la jornada de observación nos tomamos una foto grupal para el recuerdo.
Cristo que está a la entrada del puerto y en un extremo de la escollera

Lobos marinos y palomas antárticas



Quedaron algunas fotos más, las iré mostrando por especie en próximas publicaciones.





miércoles, 13 de diciembre de 2017

Carasucias

Mientras me dirigía hacia la ciudad de San Vicente a comienzos del mes pasado me encontré con una pequeña bandada de sirirí pampa (Dendrocygna viduata) en una cuneta contigua a un establecimiento ganadero. Era en el camino de tierra que une las localidades de San Vicente y Gobernador Udaondo; había elegido ese camino ya que es  mucho más corto pero además me  permite fotografiar aves casi sin riesgo ya que es escasamente transitado, a diferencia de las rutas pavimentadas que están  muy transitadas y con banquinas en no muy buen estado, tampoco permite recorrerlas a baja velocidad para ver aves con detalles.
Estos patos permanecieron bastante confiados aunque mirando un poco con curiosidad y otro tanto con cautela, hasta que uno finalmente se puso nervioso y emprendió el vuelo, cosa que por instinto los otros imitaron al instante. La mayoría de los siriríes tenía su blanca cara llena de suciedad, de ahí el título que elegí para la entrada.
El día se presentó nublado bien temprano pero luego despejó y fue una jornada hermosamente soleada donde pude fotografiar muchas aves y plantas en la Reserva Natural Laguna de San Vicente, pero eso lo mostraré en otra ocasión. Pensé que con escasa luz no iba a hacer demasiado pero por fortuna las fotos me salieron mejor de lo que pensaba y sin sombras contrastantes.